"Creo que hay dos maneras concretas de aprender a hacer películas: la primera, por supuesto, es hacerlas; la segunda es escribir críticas. La escritura te obliga a llevar más lejos el análisis al tratar de definir y explicar de una forma concreta (para los demás y, sobre todo, para ti mismo) por qué una película funciona o fracasa". Wim Wenders
Análisis y comentarios sobre cine elaborados por alumn@s de las asignaturas impartidas por Aurelio del Portillo en la Universidad Rey Juan Carlos
21.9.16
Tarde para la ira
"La familia es lo más importante, Jose."
Cuando un actor anuncia su intención de rodar una película y ponerse a los mandos como director, parece que existe un miedo generalizado a que no pueda estar a la altura. Recuerdo esas críticas cuando se anunció que Antonio Banderas rodaría El Camino de los Ingleses , (2006) o un poco más alejado, George Clooney en Confesiones de una mente peligrosa, (2002). En este caso, es Raúl Arévalo quien se estrena como director con este thriller español excelentemente bien contado.
Arévalo nos presenta a Jose, un hombre solitario, muy callado, que parece esconder una historia mas compleja de lo que parece, en un Madrid humilde, cercano, donde tal vez nada ni nadie es lo que parece.
Tras un principio muy prometedor, la película pasa por una primera parte un tanto inquietante, como a la espera, presentando personajes y situaciones que uno no entiende hasta el final de la historia; En el momento justo, la cinta da un giro y entonces entendemos la verdadera trama, elevando la tensión y manteniéndola ya durante toda la película demostrando que Arévalo, además de un gran actor, tiene talento para contar historias. Lástima del final, que no llega a ser redondo completamente dejándonos, (seguro que adrede) con una sensación devastadora.
Del mismo modo Antonio De la Torre: uno de los mejores actores españoles en la actualidad que vuelve a demostrar su valía en esta película; Sus silencios y, sobre todo - y muy especialmente-, sus miradas, en las que dice tanto sin decir nada, le valdrán otra nominación, (y ya van 8) a los premios Goya de este año. Le acompañan, entre otros, Luis callejo, (que va de menos a más) y Ruth díaz, en una interpretación sencilla pero acompañada de matices sinceros que llenan la pantalla y una mención adicional para Manolo Solo, que borda sus escasos minutos en la pantalla y que debería ser reconocido por su excelente papel en el que llega incluso a cambiar de registro en su tono de voz pareciendo totalmente creíble.
Tarde para la ira es una historia de venganza y locura; esa locura alimentada de odio que saca lo peor de nosotros mismos. Una excusa para ir al cine y contagiarnos de esa locura, para tal vez entender, (o tal vez no) esa capacidad humana para hacer tanto daño. Una de las mejores películas españolas de 2016
“El
silencio de los corderos”, Quid pro quo Clarice…
Thriller de los noventa, película de Jonatham Demme (1991), basada en
la novela homónima de Thomas Harris escrita en 1988. Una de las mejores obras
de suspense psicológico con toques de terror.
“Buenas noches Clarice” frase con la que saluda el psiquiatra
Hannival Lecter a la joven agente del FBI Clarice Starling, encargada de
obtener un perfil psicológico y datos del asesino Buffalo Bill, responsable de
las muertes de varias jóvenes adolescentes, con la ayuda de Lecter.
Y con esta frase comienza la mejor interpretación de Anthony Hopkins y
Jodie Fostrer, que les valió para ganar un óscar como mejor actor principal y
mejor actriz principal, respectivamente.
16 minutos de un Anthony Hopkins (sólo aparece en pantalla este tiempo
de los 118 min que dura la película y durante los cuales nunca parpadea) y una
Jodie Foster que no dejaron indiferente a nadie, ni al propio director, pues se
planificaran escenas adicionales para desarrollar los orígenes de los gritos de
los corderos pero, Jonathan Demme quedó tan impresionado con la interpretación
que decidió abandonar la idea diciendo “Bueno, supongo que no tenemos que ir a
Montana” (donde tendrían que rodar el flashback). La carga emocional que transmiten
sus rostros tiene tanta presencia y carácter en pantalla que es un verdadero
deleite para todos los espectadores. Según
va pasando la película más deseas que se repitan estos breves encuentros.
No podemos dejar de mencionar la también maravillosa
interpretación de Ted Levine como Buffalo Bill. El antagonista de “El silencio
de los corderos” está basado en la realidad, pues es una mezcla de tres
legendarios asesinos en serie: Gary Heidnick famoso por encerrar a sus víctimas
en un pozo, De Gein despellejaba a sus víctimas, y Ted Bundy solía llevar una
escayola en el brazo para atraer a sus víctimas hasta su coche.
Obra maestra del cine tanto por las interpretaciones de los actores
principales como por el desarrollo y diálogos de la película.