Mecánica nacional
Dirigida por Luis Alcoriza y estrenada en el año 1972 en México, este filme pertenece al movimiento cinematográfico "Nuevo Cine Mexicano", vigente entre 1965 a 1982.
"Creo que hay dos maneras concretas de aprender a hacer películas: la primera, por supuesto, es hacerlas; la segunda es escribir críticas. La escritura te obliga a llevar más lejos el análisis al tratar de definir y explicar de una forma concreta (para los demás y, sobre todo, para ti mismo) por qué una película funciona o fracasa". Wim Wenders
Análisis y comentarios sobre cine elaborados por alumn@s de las asignaturas impartidas por Aurelio del Portillo en la Universidad Rey Juan Carlos
Dirigida por Luis Alcoriza y estrenada en el año 1972 en México, este filme pertenece al movimiento cinematográfico "Nuevo Cine Mexicano", vigente entre 1965 a 1982.
Challengers es la historia de un exhausto tenista que se inscribe a un último torneo; el Challenger, donde su rival coincidentemente, es su ex mejor amigo, quien también es el ex novio de su actual esposa y entrenadora. La película transcurre bajo dos líneas de tiempo, el pasado y la actualidad.
En el presente, el partido entre los personajes de los dos ex amigos, es agresivo, emocional y con mucha acción, en estas escenas los movimientos de cámara, los ángulos de los planos y los ritmos de los cortes, que son acompañados de una musicalización igual de dinámica pero que tampoco deja de lado el toque emocional por el que juegan los personajes en el partido, que al final sigue siendo la misma razón de su enemistad en el pasado.
Mientras el partido avanza,en el pasado la historia nos muestra la pasión y el erotismo presentes en el origen de la relación de este trío. Como dos mejores amigos, fieles a un mismo deporte, se ensañan por una misma mujer, lo que los lleva, como es común en estos casos, a competir por ella. En esta línea de tiempo, es indiscutiblemente llamativa la fotografía de la película, principalmente la saturación de los colores y el vestuario de los personajes, podría decirse que es una completa exaltación al cuerpo, la curiosidad y el deseo de estos. La elección de los planos y su duración, están pensadas para evocar a esa belleza del cuerpo y la importancia que tiene en el vínculo de los tres, una belleza e importancia que se demarca no solo de manera sexual, sino de manera deportiva
El elemento corporal es un constante presente en la narrativa, no hace falta avanzar mucho en el film para percatarse de aquello, y el final no es una excepción. El triunfador sobre los dos, quien termina con el trofeo anatómico, no es más que quien demostró mayor habilidad en el deporte. Se hace ganador en una pasional escena que nuevamente demarca la intensidad de los colores en relación con el vigor de los personajes.
De hecho, la medalla que lleva el niño, curiosamente, representa a San Timoteo, un símbolo que parece aludir a la figura de un salvador, un protector divino. El objeto, que Miguel mantuvo consigo durante su desaparición, se convierte en mucho más que su amuleto, porque es el puente emocional entre él y Tim. La conexión que Tim siente al conocer la historia de Miguel y el recordar que él tiene hijos lo conmueve y por ello transforma su vida.
Movido por la esperanza de encontrar a la niña, Tim toma decisiones radicales: Renuncia a su trabajo y deja atrás a su familia en Estados Unidos para emprender una misión casi imposible. Su propósito ahora es reunir "los dos pedazos", como describe la desgarradora separación de los hermanos.
Hasta este punto, la cinta construye una idealización irrealista del personaje, presentándolo como alguien que prioriza el bienestar de una niña de otro país por encima de su propia familia y de las muchas misiones similares que podría haber llevado a cabo en su propio país, donde también existen víctimas de trata de personas. Además, abandona un trabajo del que estaba a solo diez meses de jubilarse, lo que refuerza la narrativa del héroe perfecto, pero poco conectado con las complejidades reales de este tipo de problemas.
Después de esto, Tim viaja a Colombia a cumplir la misión y conoce a Vampiro quien dirigió el cartel de Cali en los 90 y cumplió su condena en la prisión, sin embargo en la actualidad se encarga de comprar niños para luego liberarlos. Por tanto, de estos dos personajes, me resulta interesante que en sus primeros diálogos se enmarque, por ejemplo por parte de Tim su motivación por rescatar a los menores con la frase “los niños de Dios no están a la venta” y Vampiro en escenas siguientes le cuente la historia que lo iluminó para cambiar el rumbo de su vida, porque sin saberlo tuvo relaciones con una niña de 14 años y esta fue la situación que lo llevó al raciocinio: “Cuando Dios te dice lo que tienes que hacer, no puedes dudar”.
Por lo cual, estos diálogos revelan la elaboración tan cliché de algunas partes del guión y más que una cuestión de creencias, es la ideología que trata de resaltar e inculcar la película, debido a que abusan de las frases y de la figura de Dios en la cinta. Si bien, si se valida la firma podemos suponer porque se recalca y es que en un principio Fox sacaría al público la film, sin embargo Disney compró a Fox y quedó a la deriva la difusión de la misma, hasta que Angel studios compró los derechos de distribución, una empresa cinematográfica que se destaca por ser cristiana.
Por otro lado, ¿la historia tiene algún impacto?, si, de hecho logra enviar un mensaje de conciencia sobre la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes, que es una problemática sensible, real en muchos países y que ha llegado a la normalización, de modo que lo visibiliza y pone sobre la mesa la magnitud global del problema.
Además, es cuidadosa al presentar imágenes que, aunque específicas por la naturaleza de la trama, evitan caer en el morbo. A pesar de ello el guión puede llegar a ser manipulador en algunos momentos, le quita la emoción y credibilidad al mensaje que quiere transmitir el personaje y hay un exceso de dramatización en algunos discursos de Tim Ballard, que parecen más para conmover al público que una conversación natural con un personaje de la historia.
Asimismo, la actuación de los niños es sobresaliente, destaco, la escena en la cual son transportados de Honduras hasta el puerto de Cartagena, los ojos de Rocío logran transmitir el miedo que siente al saber que no es su padre Rodrigo Aguilar quien los espera y Miguel transmite la inocencia en su mirada, a ellos les creo, pero hay personajes de la historia que pudieron trabajarse mejor como Giselle, la reina de belleza de Cartagena que les promete a los niños cambiar su vida gracias al modelaje y en realidad es el modus operandi, para robar a los niños, de este modo los antagonistas y personajes secundarios tienen una caracterización muy genérica.
Finalmente, falta desarrollo en la historia, como la perspectiva de las víctimas, que puede llegar a ser superficial, en vez de centrarse únicamente en el héroe ejemplar, Tim. Si el objetivo era enaltecer los logros del agente, habría sido mejor optar por otro formato en el que él mismo narra su historia, porque al final termina siendo una película de acción y drama, en la que cinematográficamente no veo algo particularmente innovador.
Por: Carolina Monsalve.
En el año 2007 se estrenó la película norteamericana “Alvin y las ardillas”, una película de comedia dirigida por Tim Hill. Esta cuenta la historia de tres ardillas parlantes llamadas Alvin, Simon y Teodoro que resultan poseer una sensibilidad especial para la música, y de cómo Dave —un compositor frustrado y solitario de Los Ángeles— acaba adoptándolas accidentalmente. A pesar de lo difícil que es la convivencia entre ellos, el músico se ve inspirado por el talento de las ardillas y les ofrece un hogar a cambio de interpretar las canciones que él compone.
Portada. "Alvin y las Ardillas" (2007) en España. |
Pero lo que comienza siendo un trato justo para Dave y la posible salvación de su trabajo, se complica cuando Ian —jefe de su empresa y manager de las estrellas— descubre la existencia de las ardillas y del producto nuevo, diferente y rentable que pueden suponer para él. Por lo tanto, no tarda en presentarles un contrato discográfico y en hacerlas internacionalmente famosas.
La carrera de Alvin, Simon y Teodoro despega de la noche a la mañana y, en un principio, adoran su nuevo estilo de vida, pues además de amar la música y cantar juntos, se ven expuestos a un mundo previamente desconocido para ellos en el que pueden conseguir todo lo que se antojen y hacer todo lo que quieran sin recibir consecuencias negativas. Mientras Dave les ponía restricciones —lo que chocaba con su naturaleza inquieta y traviesa—, Ian solo se preocupaba por el dinero. Es decir, no se dedicaba a educarlas, pues solo quería hacer negocio a partir de ellas: mientras siguiesen haciendo lo que él necesitaba (dar conciertos, grabar álbumes y hacer promoción constante), el resto del tiempo no estaban obligadas a seguir ninguna norma de comportamiento.
Fotograma. "Ian hablando con Alvin". |
A primera vista, y teniendo la mentalidad de tres niños preadolescentes, la opción de ajustarse a las directrices de Ian parecía más atractiva y fácil, pero a largo plazo resultó ser una situación insostenible. Al fin y al cabo, estaban viviendo como niños eternos que trabajaban como adultos, siendo explotados su tiempo, imagen e infancia. Vivían una falsa ilusión de libertad, pues no eran realmente dueños de su vida. Ian se lucraba a costa de su bienestar aprovechándose de que eran jóvenes e inmaduros, sabiendo que si seguía manteniéndolos ajenos a toda prohibición, no tendrían ninguna razón por la que rebelarse contra él.
En escenas como la de la mañana de Navidad vemos este contraste de manera clara, pues comienza con Dave regalándoles bonos de ahorro. A las ardillas no les gusta el regalo, pues no es lo típico que le hace ilusión recibir a un niño el 25 de diciembre, pero denota cómo Dave ha asumido ser una figura paterna que se preocupa por ellos. Y aunque sigue sin ser un regalo muy adecuado que regalarle a tres ardillas jóvenes, la intención con la que se hizo era buena.
Por otro lado y en medio de la decepción de este primer regalo, llega Ian por sorpresa con una gran cantidad de juguetes. Esto sí que se ajusta más a lo que las ardillas querían, pero las intenciones del manager eran de todo menos puras, pues quería llevarse a los chicos hacia su terreno: mantenerlos felices para que, por un lado, lo prefiriesen a él antes que a Dave, y por otro, hicieran lo que él quisiese.
Fotograma. "Teodoro, Alvin y Simon en la mañana de Navidad". |
Desde el punto de vista de Dave, a pesar de que había sido capaz de salir a flote profesionalmente, su forma de ser le impedía disfrutar del éxito, pues se preocupaba genuinamente por las ardillas más allá del dinero que le estaban haciendo ganar, y no quería seguir permitiendo que fuesen utilizadas de esa manera.
Otro punto de inflexión es la escena del café, en la que vemos cómo Alvin, Simon y Teodoro están en el estudio intentando grabar su próximo álbum, pero el cansancio acumulado que tienen por haber llevado un ritmo desenfrenado de trabajo les impide mantenerse despiertos. Ante este problema, Ian les ofrece una bebida con café a cada uno para que pudiesen continuar con su productividad. Este es el momento en el que las ardillas comienzan a darse cuenta de que a Ian no le importa su salud o comodidad, sino lo que puede obtener de ellas. Es un punto de inflexión porque, desde el punto de vista de los chicos, a Ian se le cae la “careta” y comienzan a ver todo lo que no les gusta.
Fotograma. "Escena del Café". |
Las ardillas están cada vez más incómodas con la situación que están viviendo, pero se les hace difícil salir de ahí porque, por un lado, se han distanciado de Dave y, por otro, cuanto más se oponen a lo que quiere Ian, más controlador es Ian con ellas. De hecho, el punto álgido de este control se da cuando les fuerza a ir a un concierto encerrándolas en una jaula, tratándolas como mascotas y no como seres con autonomía y sentimientos.
Fotograma. "Propiedad de Jett Records". |
Aunque esta película está realizada en tono de comedia absurda para niños, y no pretendía establecer una crítica a la industria musical más allá de la parodia superficial, puede ser tomada como una metáfora de una parte muy específica de la industria musical norteamericana, pues la figura de Ian y su relación con las ardillas recuerda a la situación que sufrieron NSYNC y los Backstreet Boys (dos de las boybands más conocidas de los años 90) con Lou Pearlman, quien decía ejercer de su manager pero resultó ser un estafador que se quedó con todo el dinero que los artistas recaudaron durante años de carrera.
Lou Pearlman con los Backstreet Boys. |
Lou Pearlman fue desenmascarado y denunciado por fraude un año antes de la producción de esta película, debiendo más de 300 millones de dólares. Y aunque se desconoce que la figura de Ian y este caso tengan una relación directa, sí que es destacable la cercanía en tiempo de este caso con el estreno del filme, pues demuestra que este tema de la explotación y estafa de artistas en la industria musical estaba a la orden del día durante esa época y más anclado a la realidad de lo que puede parecer a simple vista.
Lou Pearlman con NSYNC. |
Ian es la caricatura de un villano del mundo real, y las ardillas funcionan como la representación de todos los niños de Hollywood que, a lo largo de la historia, han sido explotados y utilizados para que adultos se lucren a cosa de su salud física y mental. Carreras como las de Justin Bieber, Drew Barrymore, Judy Garland… o las estrellas infantiles que en las décadas de 2000 y 2010 surgieron a la fama con Disney Channel o Nickelodeon.
Judy Garland, Drew Barrymore y Amanda Bynes. |
Casi sin quererlo, "Alvin y las Ardillas" (2007) resulta una reivindicación contra todos aquellos magnates de la industria del entretenimiento que tratan a los niños como “monos de feria” o, mejor dicho, “ardillas de feria”.
SALTBURN (2023)
La cineasta británica Emerald Fennell vuelve a captar la atención de manera innegable con esta segunda obra, seguida del éxito totalmente merecido de "Promising Young Woman" (2020).
Es una obra surrealista, retorcida y con una gran fascinación morbosa. Pues, en mi opinión, el sentimiento que más predomina a lo largo del film es la sensación de atracción hacia algo inusual o impactante, a pesar de ser conscientes de su perturbadora naturaleza.
La trama comienza como una crítica o retrato de la diferencia de clases sociales en la Universidad de Oxford, mostrándonos la historia de Oliver Quick (Emerald Fennell), un estudiante becado. Inicialmente, Oliver es tímido y poco popular en el campus, llevando una vida tranquila, corriente y monótona en sus primeros días, sin apenas amistades.
Sin embargo, todo esto cambiará al conocer de forma “espontánea” a Felix Catton, (Jacob Elordi), un popular y adinerado estudiante que tras hacerse íntimo amigo de Oliver le invita a fiestas y a su círculo cercano de amistades. Incluso más adelante vemos cómo esa amistad evoluciona en lo que a veces puede parecer un posible romance. Felix invitará a Oliver a su inmensa y ostentosa casa en verano, donde transcurrirá casi todo el resto de la trama.
Desde el principio la película tiene una asombrosa puesta en escena minuciosa y con una estética cautivadora que atrapa al espectador de inmediato por sus colores y su perfecta composición. Incluso a raíz de la llegada a la mansión de la familia de Felix sigue siendo aún más perfecta, con una atmósfera de lo más extravagante y pretenciosa. Esta extravagancia encaja a la perfección con la personalidad de la familia rica de Félix. Unos comportamientos un tanto fríos, absurdos y fuera de lo corriente, incluso complejos de empatizar, y en mi opinión toda esa frialdad, locura y absurdo se consigue captar en la puesta en escena en cada plano.
A mí lo que más me fascina de esta película es la intensidad visual y sensorial que transmite. Hay escenas que te ponen los pelos de punta y necesitas pararte a pensar qué es lo que acaba de pasar. Es una especie de constante absurdo, aunque luego al final cobre algo más de sentido. Pero sobre todo, que en algunas ocasiones los giros de guion son realmente impactantes, aunque no sean tan drásticos, en gran parte por cómo van revelando al espectador características del personaje de Oliver muy perturbadoras. Un ejemplo de una de las escenas que más se quedó en mi cabeza fue la de después de la muerte de Felix, cuando muestran las reacciones de los personajes en la mesa comiendo.
La impresión final que obtengo de la película es la transmisión de un posible mensaje sobre el instinto primario del ser humano de no cuestionar lo que está moralmente aceptado o rechazado. A través de los personajes, la historia destaca la forma en la que actúan y expresan sus pensamientos sin considerar las consecuencias. La película incita a reflexionar sobre la idea de seguir impulsos individuales en lugar de adherirse a normas sociales preestablecidas, desafiando la percepción convencional de lo que es aceptable o incómodo. La provocación consciente de incomodar al espectador en muchas escenas, la mayoría sexuales, sirve como herramienta para provocar la reflexión sobre si estas se salen tanto de lo normativo como a simple vista creemos o realmente lo vemos así por las ideas que nos mete en la cabeza la sociedad.
Además, me parece interesante cómo me ha recordado a la famosa película “La naranja mecánica", en el sentido de que esta hace una reflexión sobre el espacio para la libertad humana en un mundo donde el sujeto debe elegir entre el bien y el mal, sin que quepan condicionamientos externos. En la película de Kubrick ese personaje algo loco es mostrado como un sujeto que muestra despreocupación por lo que entendemos como el bien y el mal. Y a mi parecer Oliver también se podría parecer en eso. Él se cuestiona lo que está bien y mal, independientemente de los condicionantes externos de la sociedad. Él parece que trata un poco de justificar su comportamiento con que él quiere vivir a su modo, sin reglas ni normas de que es lo malo y bueno. Él se siente libre de decidir y hacer las cosas sin plantearse lo que la sociedad nos ha impuesto como normal o no. Por supuesto, esto se lo plantea un personaje de un mundo diegético totalmente absurdo, que no tiene cabida en nuestra sociedad, pues realmente es un psicópata que cree que lo que hace lo puede justificar por su propia gratificación y por su forma de tomarse la justicia por su mano.
La película nos lleva a través de los recuerdos de Sophie mostrando cómo, desde la inocencia de la niñez, vivió una realidad diferente a la de su padre ese último verano juntos. En la película se hace uso de una cámara de vídeo como metáfora de los recuerdos, para mostrar cómo transformamos nuestros recuerdos y/o cómo estos se vuelven borrosos con el tiempo y no reflejando siempre la realidad. Para ello, nos enseña en ocasiones las dos realidades paralelas: lo que ve Sophie y la realidad de Calum, aquello que se graba y lo que no. De esta forma materializa el olvido y el desdibujo de la realidad a través de los cortes de la cámara de Calum. De esta forma expone el funcionamiento de la memoria, cómo los recuerdos van y vienen, algunos sin tener propósitos aparentes.
Toda la historia transcurre en un resort de vacaciones, que asemeja una realidad paralela a la vida real del día a día creando el ambiente onírico e irreal de los recuerdos. Este ambiente de ensueño lo construye a través de una fotografía muy íntima con planos del cielo, el agua, reflejo y primeros planos lentos llenos de calma, que contrastan con las escenas de la discoteca llenas de movimientos, planos cortos y flashazos de luz. La duración de cada uno dota a los planos de una significativa carga emocional que le atribuyen un significado final especial a cada imagen. Por ejemplo, merece destacar al final de la película la exactitud de la duración del plano de la última fotografía que se toman Calum y Sophie, el "último" recuerdo. Durante la película podemos observar cómo a Calum se le asignan los colores más fríos mientras que a la pequeña Sophie la relacionan con colores vivos que reflejan la vida y la energía que esta tiene, a diferencia de su padre.
Otro de los elementos a destacar en esta película es el uso del silencio y todo lo que se dice y muestra en él, sobre todo en cuanto al personaje de Calum, cuando calla ante ciertas preguntas que le hace su hija y que recuerdan su dolor. Por el contrario, también cabe destacar la perfección de la banda sonora, destacando entre ella el tema One Without que capta en su máxima expresión el aura melancólica y confusa de la película y de los propios protagonistas (de Calum en las vacaciones y de Sophie en el presente siendo ya adulta). Otro tema a destacar es el uso de Under Pressure de la banda Queen junto a David Bowie para la escena final en la discoteca cuando Sophie, ya adulta, se encuentra en ese escenario irreal con su padre bailando y lo abraza mientras suena “This is our last dance, this is ourselves under pressure” ("Este es nuestro último baile, esto somos nosotros bajo presión").
Esta es una película que en principio puede parecer que carece de sentido, una película que se toma su tiempo, para de esta forma representar la profundidad y la verdad de las relaciones y los sentimientos del ser humano. Se trata de una pieza que toca el corazón porque habla de la vida: del amor y el dolor, y cómo coexisten incluso en el ámbito familiar. Muestra los traumas que pueden causar aquellas personas que más quieres y cómo estos te condicionan de por vida, cómo vivir la vida con la ausencia, el “miedo” a convertirnos en nuestros padres y cometer los mismos errores y cómo a su vez, al crecer o al convertirnos en padres, nos acercamos más a comprenderlos, a humanizarlos y al perdón.
Érase una vez un cómico obligado a serlo, un artista al que le daban ataques de pánico antes de subirse al escenario, un padre blando, un marido desastre y un ser humano intratable. Todo esto lo encarna a la perfección el actor David Verdaguer (“Los días que vendrán”, “Lo dejo cuando quiera”) en hasta ahora, la mejor interpretación de su carrera.
También le acompaña la actriz Carolina Yuste, sabiendo leer estupendamente el papel que estaba desempeñando y jugando equilibradamente con él.
Saben aquell es una película sobre la vida del humorista de bar Eugenio, pero no es solo eso. Es, además, una visión sobre los años 60 en España, una historia que aúna diversión y humor con emotividad y tragedia, y que profundiza sobre diversos temas como el éxito, la ausencia de éxito, la muerte, el amor y lo que implica ser artista por encima de todo.
Ahora bien, si alguien tuviera que llevarse el premio de los premios es su director David Trueba, por la manera fabulosa de contar esta historia y el respeto mostrado en todo momento hacia el espectador. Consigue plano tras plano una gran riqueza narrativa, cine en estado puro.
Si vas a ver la película empezarás soltando una sonrisa con los chistes de Eugenio y terminarás con los ojos llorosos, el vello de punta y un ligero cosquilleo en el cuerpo.
Eso es lo que sentí el otro día al ver la película Saben aquell en el cine y la verdad es que lo agradezco.