9.10.17

'La llamada' se siente también en el cine



El fenómeno teatral que llena el Teatro Lara desde hace cuatro años llega a la gran pantalla. La historia de dos adolescentes fans del reggaetón que pasan el verano en un campamento cristiano está teniendo en el cine el mismo éxito que hizo a muchos seguidores volver una y otra vez al teatro. Es la protagonista la que siente la llamada de Dios, quien se le presenta cantándole canciones de Withney Houston. A partir de ese momento es cuando surge el convincente desarrollo de los hechos -que basa su fuerza, sobre todo, en unos diálogos muy naturales-, los divertidos números musicales, el nacimiento de un amor inesperado y la crítica implícita del discurso.

Javier Calvo y Javier Ambrossi son los directores y guionistas de La llamada, que comenzó representándose en el hall del Teatro Lara con el apoyo de los amigos y la familia. Sobre las tablas han sido varias las actrices que, durante los cuatro años que lleva en cartel, han dado vida a las protagonistas de esta historia. Sin embargo, las encargadas de trasladar el musical a las salas han sido algunas de las que originariamente interpretaron esos papeles y cuya complicidad es evidente en la película: Macarena García (hermana de Ambrossi) como María, en el papel protagonista sintiendo la llamada; Anna Castillo (ganadora el pasado año del Goya a Actriz revelación por El olivo) como Susana; Belén Cuesta como Milagros, la monja más indecisa; y Gracia Olayo como Sor Bernarda, la religiosa más dicharachera.

Los directores de la película junto a las actrices protagonistas
La obra teatral se transforma en largometraje sin apenas haber introducido cambios en el texto original. Aunque en la película se puede ver alguna secuencia novedosa, la esencia de la historia no cambia en absoluto y la mayoría de momentos cumbre de la película son perfectamente reconocibles con la experiencia vivida en el teatro (para quien haya disfrutado de ambas versiones). A pesar de no haber aprovechado el salto al cine para introducir alguna novedad que enriqueciera la historia, sigue siendo igualmente recomendable acudir a disfrutar de ambos espectáculos.

Los directores debutan con este proyecto en el cine, pero no esta no es su primera obra. La serie Paquita Salas fue su primer proyecto audiovisual, una apuesta rompedora que no tardó en triunfar. Protagonizada por Brays Efe (quien tiene una fugaz y casi imperceptible aparición en la película de La llamada), muchos no dudan en calificarla directamente de perfecta, de hecho, sigue cosechando éxitos y acaba de llegar a Netflix. Isabel Coixet dice de Paquita Salas que es "la mejor serie que se ha hecho en este país desde que se inventó la tele", y eso sin que prácticamente apareciera en la televisión, pues se estrenó en Flooxer.

Fotograma de 'La llamada' con Belén Cuesta y Anna Castillo
La llamada es también el título de la canción de cabecera, compuesta por Leiva especialmente para la película y que, como parece ocurrirle a todo lo que rodea esta historia, también está siendo un rotundo éxito. El resto de la banda sonora la conforman canciones de Whitney Houston (interpretadas por Richard Collins-Moore, es decir, por Dios); el éxito del electro-latino Mi reina de Henry Méndez; y alguna que otra composición hecha para la obra. Sin duda esta es una película rompedora, divertida, juvenil y desenfadada que devuelve el musical a la gran pantalla y que ilumina a todos con su colorida puesta en escena.

Ángela Fernández de Diego

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10.11.16

Room (La habitación)



La habitación, título adaptado del original Room, que a su vez es una adaptación del libro con el mismo nombre de Emma Donoghue. Dirigida por el irlandés Lenny Abrahamson y protagonizada por Brie Larson.

Este film está dentro del género drama,  ya que su trama principal es el dolor y la angustia que sufre una mujer por estar secuestrada, y el hecho de haber tenido un hijo con su secuestrador lo hace aún más dramático, el cual hace cambiar su situación y hacerla un poco más amena pues se convierte en su mayor felicidad. No solo es el sufrimiento de ellos dos, sino la de toda su familia que ha tenido que vivir con el dolor de su desaparición. 

Pero a su vez se puede clasificar también como género de suspense, aunque a decir verdad el suspense es solo durante el primer tercio de la película ya que el espectador no sabe muy bien que es lo que ocurre, que hace en esa habitación y porque el niño piensa esas cosas acerca del mundo, aunque los más astutos es posible que se den cuentan desde el primer momento.

En mi opinión es una de las mejores películas que se han estrenado este 2016. Y me parece poco lo que se ha comentado sobre esta película. Es de esas películas que te consiguen transmitir y llenar de emociones. Lenny Abrahamson consigue su objetivo y el público logra empatizar con el personaje principal, y ponerse en su lugar. La figura del niño lo hace más tierno y consigue un mayor impacto. 


Pues el niño sufre “el mito de la caverna de Platón” pues nunca ha visto la realidad, ni el mundo y tiene una dependencia hacia la habitación pues es el único lugar que conoce. Me parece que está muy bien realizado el momento el que el niño consigue salir al exterior, como tiene miedo a todo y como poco a poco se va acostumbrando a su nueva vida.



Esta película a pesar de que no es muy conocida o por lo menos en España, ya que en la mayoría de casos con los que he comentado la película no la conocían, no sé muy bien cual ha podido ser el motivo de esto, ya que es una película bastante galardonada con muchas norminaciones, entre las que destacan los 4 Oscar y ha consigo premios como:el Oscar a la mejor actriz, Globo de Oro a la mejor actriz-drama, dos premios de la Crítica Cinematográfica, premio del Sindicato de Actores, BAFTA a la mejor actriz y dos premios Independent Spirit.

“El mundo es como un planeta TV, todo al mismo tiempo. Así que no se hacia dónde mirar y que escuchar. Hay puertas y más puertas. Y detrás de cada puerta hay algo dentro. Y otras salidas. Y las cosas pasan, pasan y pasan y nunca se detienen. Además... El mundo siempre cambia de brillo y de calor. Y hay gérmenes invisibles flotando por todos lados. Cuando yo era pequeño, sólo sabía cosas pequeñas pero ahora que tengo 5, lo sé todo.” 

Leyre Nombela Henche

1.11.16

Buried (Enterrado)

Buried (Enterrado) (o de cómo dar tensión a 95 minutos de metraje).


Esta película, estrenada en 2010, es una coproducción española-americana de esas que ayudan a derribar clichés sobre el cine en nuestro país. Nos cuenta la historia de Paul Conroy (Ryan Reynolds), un transportista norteamericano en Irak secuestrado y enterrado vivo con poca ayuda más que la de un móvil y un mechero.
Buried es arriesgada por la complejidad de su simpleza. Parte de una premisa: un único actor y un único escenario. Debido a esto, la primera dificultad que se plantea es ¿cómo salvar este film sin hacerlo tedioso? Pues bien, Rodrigo Cortés, su director, nos da una lección de que esto es posible, pero para ello requiere de un enorme esfuerzo de planificación que puede pasar desapercibido a ojos del espectador.

¿Cómo ha logrado su propósito? Al aparecer un solo personaje es fundamental que su interpretación no decaiga. Si la única actuación presente, si este hilo conductor falla, toda la obra se viene abajo. Pero Ryan Reynolds cumple su función con creces, lo que sorprendió gratamente al público en el momento de su estreno, pues la trayectoria del actor no parecía describirle como el idóneo para el puesto.
Siguiendo con la línea de la interpretación y metiéndonos en el área de la banda sonora: las voces, los suspiros, las respiraciones y los gemidos parecen ser otro de sus puntos álgidos, pues suman a la hora de mantener al espectador enganchado a la pantalla.
El otro gran factor a tener en cuenta es la fotografía y la iluminación. ¿Cómo realizar tanta variedad de planos en un espacio tan reducido? Quizás son de lo más llamativo, puesto que prácticamente no alteran la percepción del tamaño del escenario y no se tornan aburridos ni repetitivos. A esto hay que añadir el ingenioso ejercicio llevado a cabo para iluminar el habitáculo por vía de elementos diegéticos tan rudimentarios y sin que las sombras generadas entorpezcan o distraigan al espectador.

Investigando un poco la película, llama poderosamente la atención que el guion (de Chris Sparling) fue extraído de la Blacklist de Hollywood, la lista con los mejores guiones no producidos por parecer demasiado complicados o pretenciosos de grabar. Punto a favor para todo el equipo de producción y para Cortés por atreverse con este trabajo; y punto a favor para el cine, que consigue llevarse una obra muy interesante a las estanterías culturales.
Buried, además, es un thriller dedicado a la reivindicación: el absurdo de la burocracia, el cómo la nación y las empresas pueden anteponer su imagen a una vida humana. Toda esa pérdida de tiempo nos consume, igual que consume la batería de un móvil que le puede otorgar la libertad al protagonista.

El conjunto del film hace que el espectador pueda perdonar algunas carencias y escenas algo inverosímiles, pero que se pasan por alto para llegar a un desenlace completamente absorbente y tan bien atado que deja sin habla una vez acabada la proyección.

19.10.16

Still Crazy (Siempre locos): La magia de las pequeñas historias.

El cine británico, siempre alejado de las superproducciones estadounidenses y con un punto más de comercialidad que el del resto de Europa, se sustenta en gran parte sobre tres pilares: un humor característico y conocido mundialmente, un reparto actoral excelente (la formación de los actores en el teatro británico ha hecho mucho por el cine actual) y guiones de historias sencillas pero efectivas. A estos 3 pilares le podemos añadir un cuarto que impregna muchas películas de las islas y que es prácticamente el distintivo nacional: la música pop.Still Crazy presenta todos estos ingredientes, lo que hace de ella una película sencilla pero llena de magia.

Estrenada en 1998 pasó sin pena ni gloria por la cartelera, dos nominaciones a los Globos de Oro (en los apartados musicales) es todo lo que hay en su haber. Pero ¿a quién le importa el éxito?

El guion de la película gira en torno a una banda de rock que perdió su oportunidad de triunfar en los años 60 y regresan para intentarlo una vez más aprovechando el revival del Brtipop de los 90. La obra lleva la firma de Dick Clement e Ian La Frenais, dos clásicos de la escritura británica para televisión y cine (presentes en varias sitcoms de la BBC, como la icónica Whatever Happened to the Likely Lads? e incluso en la saga James Bond), los cuales han demostrado que en películas de temática musical son los reyes, otros films como Killing Bono y Across The Universe así lo acreditan, con todo respeto hacia John Carney. El tempo del guion es dinámico, no sobran escenas vacías y presenta un buen repertorio de gags al estilo británico (por momentos inteligente por momentos soez a partes iguales).

La dirección corre a cargo de Brian Gibson, el apellido le vino al pelo para realizar su última película. El montaje de la película es perfecto. Mucha gente desconoce que la comedia es una cuestión de tiempos y el ritmo de ésta es casi tan importante como los propios chistes. Por ejemplo, si quieres llevar a los personajes de Londres a Berlín procura no utilizar una simple transición con planos de un coche por la carretera, como solemos ver en ciertas americanadas, haz que ese viaje merezca la pena y se convierta en parte fundamental de la película. El autobús de la gira del grupo es, en este sentido, un personaje más. Directores británicos como Edgar Wright han aprendido de este tipo de películas y se nota (la escena de su película Hot Fuzz en la que Simong Pegg viaja en metro de la ciudad al pueblo es un manual de como convertir una secuencia en algo cómico sin utilizar una sola frase de guion).

El reparto es europeo. Tengo la sensación de que si quieres que un producto sea creíble y tenga éxito necesitas actores europeos. El Señor de los Anillos, Juego de Tronos, el Batman de Nolan,etcétera, todos productos de éxito comercial y de crítica y en todos el 80% del reparto es europeo, principalmente británico. Stephen Rea, Billy Connolly, Timothy Spall y, especialmente, Bill Nighy son los nombres que adornan los créditos; actores curtidos en el teatro que te pueden hacer reír y llorar en la misma escena. Bill Nighy clava su papel de “rockero pasado de vueltas” que repetiría en Love Actually (alcanzando por fin una fama merecidisima). También encontramos un cameo de Phil Daniels que hará las delicias de los nostálgicos fans de Quadrophenia.

Finalmente hay que destacar la banda sonora original. Lo mejor de la película sin duda, y lo más premiado de la misma. Las pistas corren a cargo de autores como Chris Difford de Squeeze, Mick Jones de Foreigner y el mítico productor Jeff Lynne. La película sigue el tempo vertiginoso de una banda de rock de gira y la música acompaña esto a la perfección creando un retrato de los años 60 extraordinario.

La canción final The Flame Still Burn (donde también interviene Marti Frederiksen en la composición, repitiendo jugada en la película Almost Famous de Cameron Crowe) es sencillamente una de las mejores canciones hechas por y para el cine. Esta canción suena en la escena final, que funciona como un extraordinario clímax; ésta es la única parte de la película donde vemos algún efecto de postproducción realmente vistoso (llenar un festival de espectadores) lo que remarca el aspecto realista de la película.

En definitiva nos encontramos ante una película sencilla y efectiva, capaz de emocionarte y hacerte pasar un buen rato. Si te gusta la música esta es tu película, si te gusta el humor británico esta es tu película, si te gusta Harry Potter…todo el reparto sale en esa saga así que te gustara. Película para todos los públicos sobre una banda de rock entrada en años con mucho que decir aún y hecha por un equipo entrado en años que demostró que aún tenía mucho que decir. Disfrutadla.

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9.10.16

Sense8


¿Qué pasaría si fuésemos capaces de unirnos de la manera más completa jamás pensada lo unos con los otros? ¿Y si fueses capaz de no vivir solo tu vida, sino la de siete personas más? Estas son algunas de las preguntas que plantea Sense8, una serie de ciencia ficción original de Netflix creada por las Hermanas Wachowski y J. Michael Straczynski.

La trama gira en torno a ocho desconocidos (Will, Capheus, Riley, Lito, Sun, Wolfgang, Kala y Nomi) que vienen de diferentes partes del mundo y aun más distintas culturas que, tras experimentar la trágica muerte de una mujer mediante una visión, se encuentras conectados mental y emocionalmente. Su conexión les permite comunicarse, sentirse y compartir conocimientos, habilidades e idioma. Mientras intentan descubrir por qué están conectados, reciben ayuda del enigmático Jonas y son perseguidos por el siniestro Whispers, que intenta capturarlos.
Uno de los puntos más interesantes de la serie, es cómo trata temas normalmente olvidados por el género de Ciencia Ficción, como la política, la identidad personal, la sexualidad, el género y la religión. No hay una parte de la sociedad que no quede representada de alguna manera en los capítulos, y tampoco hay persona que no sea capaz de identificarse con alguna secuencia. Es especialmente reseñable como los temas nos son presentados mediante la contraposición de los diferentes protagonistas entre ellos y con el mundo, sacando las reflexiones del espectador de una manera totalmente gradual y natural, calando hondo en la conciencia de quien esté viendo la serie.

El excelente trabajo del elenco protagonista hace que toda la acción, a pesar de ser un relato de ciencia ficción, sea creíble. La exteriorización de las emociones humanas más privadas y primarias, llevadas a un área de profundidad personal, hace que sintamos lo mismo que están sintiendo los personajes, convirtiendo a los espectadores en el noveno sense8. Es importante destacar la apuesta española de esta serie, Miguel Ángel Silvestre como Lito, que se aleja de sus anteriores trabajos en Sin Tetas No Hay Paraíso y Velvet, y nos muestra una cara muy distinta de su registro dramático y nos demuestra que, no solo no está encasillado en un papel de chico malo y guapo, sino también que sin duda tiene talento, tablas y que podemos esperar mucho de él si le damos una oportunidad en el cine español de demostrar su valía.

Deteniéndonos un momento a pensar en la calidad técnica de Sense8, no sería extraño pensar que hay una gran relevancia de la postproducción en las escenas de interacción entre los personajes, sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de localización para todos ellos y la necesidad de tener planos muy similares unos a otros en todas ellas. Pues sorprende saber que todo el reparto y equipo técnico se trasladó a las localizaciones para hacer que los toques y miradas sean mucho más reales. De esta forma, aunque el trabajo de montaje es muy importante para que las transiciones entre planos sean verosímiles, el groso de esta serie está en el rodaje y planificación de dirección de las Hermanas Wachowski y sus ayudantes y el importante trabajo del equipo de Producción.

Por todo esto, Sense8 es una serie altamente recomendable que no dejará a nadie indiferente, tanto por su trama, como su tema, como por su calidad artística y cinematográfica.


Por Paula Sanz Jiménez

3.10.16

“Café Society” (2016)




“La vida es una comedia, escrita por un comediógrafo sádico”.

En su nueva película Woody Allen nos traslada a Los Ángeles de los años 30 a través de una ambientación sobresaliente. Allí ha decidido mudarse desde Nueva York un joven llamado Bobby Dorfman (Jesse Eisenberg) aprovechando que su tío Phil (Steve Carrell) – con el que anteriormente no tiene relación – es un importante agente de Hollywood. Su tío le contrata como su ayudante y le presenta a su secretaría Vonnie (Kristen Stewart), de la que Bobby se enamora perdidamente. Vonnie sufre un desengaño amoroso: el hombre con el que lleva un año saliendo decide cortar con ella porque es incapaz de dejar a su mujer. Esto desencadena que Vonnie y Bobby comiencen una relación, pero cuando están haciendo planes de futuro para empezar una vida juntos en Nueva York, el hombre con quien salía se decide a dejar a su mujer para empezar una vida con Vonnie. Vonnie tendrá que elegir entre continuar sus planes de futuro con Bobby o volver con su expareja, que se trata ni más ni menos que del tío Phil.
Allen se vale de este triángulo amoroso como hilo conductor para tratar temas como la frivolidad que envuelve al idealizado mundo de Hollywood, el oportunismo humano, e incluso hace un homenaje al cine de gánsteres (que recordemos que fue en estos años cuando el cine norteamericano desarrolló este género, con películas como “Scarface, el terror del hampa” (1932) de Howard Hawks o “Hampa dorada” (1931) de de Mervyn Le Roy). Éste último tema, en mi opinión, no llega a estar suficientemente cohesionado en la narrativa fílmica y termina dando la impresión de ser un inserto falto de congruencia.
Por otro lado, un aspecto especialmente negativo de Café Society es que todos los temas que acabamos de mencionar son tratados con tal carencia de profundidad que el espectador ni siquiera alcanza a acariciar las entrañas de los mismos, imposibilitando su implicación emocional en su desarrollo: unos gánsteres arquetípicos y caricaturescos, la frivolidad hollywoodiense plasmada en un par de conversaciones a lo largo de la película y, lo más grave de todo, una historia de amor que no llega a transmitir.
Ahondando en las causas de esto último, creo que se debe principalmente a dos motivos.
El primero está originado por el casting seleccionado para la pareja protagonista. Esto no quiere decir que la interpretación individual de ambos actores (Jesse Eisenberg y Kristen Stewart) carezca de la calidad requerida, sino que es la combinación de dos personajes demasiado insustanciales y apagados lo que hace que los sentimientos no traspasen la pantalla para llegar al espectador, que en su lugar contempla cómo dos sujetos simulan sentir un sucedáneo de amor vacuo. Jesse Eisenberg, en su papel de alter ego de un joven Woody Allen, concuerda con esta escasa impetuosidad en lo que respecta a los sentimientos amorosos. Pero considero que para compensar y sustentar el equilibrio se debería haber escogido a una intérprete femenina con mayor potencia y vigor, en lugar de a Kristen Stewart, cuyo registro es bastante limitado y no ha sabido salir de ese papel de chica anodina e insulsa que representaba en “Crepúsculo” (2008); pero que en este último caso era compensado con un cautivador y enigmático Robert Pattinson.
El segundo fundamento para esta carente inoculación de sentimientos en el espectador es la unidimensionalidad de los personajes. Se trata de personajes tan planos que la audiencia no llega a conocerlos realmente, no alcanza a sentir empatía por su historia. Por ejemplificar esto diremos que al público le da igual que Vonnie acabe con Bobby o con Phil, porque ninguno de ellos ha logrado transmitir la trascendencia emocional que esta decisión implica. La personalidad de éstos está poco trabajada, lo cual podría solucionarse sin demasiada complejidad con herramientas como la alusión a los problemas ético-morales que se les plantean por la culpabilidad que sienten por haber sido infieles (o el remordimiento experimentado por abstenerse de sufrir esta culpabilidad) o el dolor que les produce la ausencia de su amado.
Estos dos motivos que acabamos de mencionar provocan que la magnificencia de la última secuencia de la película pierda efectividad. En ella, un formidable Vittorio Storaro (primerizo en trabajar con Allen y director de fotografía de obras como “El último tango en París” (1972) y “Apocalypse Now” (1979)) refleja la soledad que sienten los protagonistas por acabar separados mostrando a cada uno en una fiesta diferente -paradójicamente rodeados de gente y con su actual pareja-, y haciendo un fundido encadenado que superpone un primer plano de ambos rostros con la mirada perdida: ¿quizás quede un resquicio de esperanza para su historia de amor?
Continuando con el espléndido trabajo de Storaro, llaman la atención los movimientos de cámara empleados: poco usuales y de increíble belleza. Además utiliza este recurso con mesura, sin aturdir al espectador, ya que sabe mantener la cámara estática cuando el plano resulta demasiado estimulante desde el punto de vista narrativo. Asimismo, es destacable el atractivo de los encuadres y composiciones visuales que logra crear.
El cromatismo acapara más atención en la obra que el que llegan a alcanzar algunos personajes. De hecho, está más trabajado y experimenta una evolución mayor a lo largo de la obra que muchos de éstos. Predominan los tonos anaranjados en las escenas de Hollywood, quizás en alusión a que el film se sitúa en los años dorados de este cine. Estas tonalidades se contraponen con un cromatismo grisáceo que se emplea en las escenas de Nueva York. Veamos un ejemplo de este contraste en el plano-contraplano de la conversación telefónica que mantiene Bobby (al poco de llegar a su habitación en Los Ángeles) con su familia (que se sitúan en su casa de Nueva York).

Ilustración 1: Plano extraído de "Café Society" (2016) de Woody Allen.

Ilustración 2: Plano extraído de "Café Society" (2016) de Woody Allen.

De hecho, este cromatismo que alterna planos demasiado anaranjados con otros fríos y grisáceos recuerda enormemente al empleado en otra obra escrita y dirigida por Allen, que también está ambientada en los años 30: “Acordes y desacuerdos” (1999).

Ilustración 3: Plano extraído de "Acordes y desacuerdos" (1999) de Woody Allen.

Ilustración 4: Plano extraído de "Café Society" (2016) de Woody Allen.

Otro aspecto que intenta aludir al cine de aquellos años son las transiciones mediante cortinillas, que aunque en esos años fueran usuales (son empleadas, por ejemplo, en “The Star Packer” (1934)), ahora resultan chocantes e incluso sacan al espectador de la diégesis del relato.
Por último, podemos concluir que se trata de una comedia romántica con trazos dramáticos que emana un marcado estilo alleliano:
En primer lugar, esta obra mantiene su carácter de autor autobiográfico. En esta ocasión Allen permuta hacer un cameo en pantalla por convertirse en el narrador no presente. No obstante, aunque no interprete ningún papel, refleja en el protagonista desde rasgos de su personalidad hasta su ambición, su procedencia judía e incluso el oficio de su padre como grabador de joyas.
En segundo lugar, cobran relevancia en la obra dos de sus grandes pasiones: Nueva York y el jazz. Éste último además conforma la banda sonora con canciones como "I Didn't Know What Time It Was" interpretada por Benny Goodman and His Orchestra.
Pero lo más inconfundible del carácter especial de su obra es, sin duda, su humor elevado. Esto hace que su primera película rodada en digital no pueda ser considerada una obra apta para todos los públicos. No se trata de un problema relativo a la edad de los espectadores porque exhiba contenido sexual explícito o violento, sino porque para poder disfrutar de la experiencia en profundidad Allen exige al espectador cierto nivel cultural (en este caso, un mínimo de interés y/o cultura cinematográfica).

“-Te presento al ganador de dos premios de la Academia.
- No me conocerás. Soy guionista.”